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EL PAPA EN LA SALA DE PARTOS

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La paternidad ha atravesado por un proceso muy hermoso en las útimas decadas.  Antes, las mujeres que daban a luz  en un hospital por lo general las ponían solas en una habitacêon a sufrir las contracciones  hasta la hora de llevarla a sala de partos para dar a luz. El esposo podia entrar ocasionalmente pero él y toda la familia debia mantenerse al margen de lo que estaba ocurriendo en esa habitación. Hoy es diferente.

Actualmente los padres se entrenan juntos con las futuras mamás en el método Lamaze para tomar parte junto en el proceso del parto.. Eso es marvilloso,  pues le dá una dimesnsión mucho más profunda a su aprticipación como padre y como pareja.  La ciencia ha hecho justicia con los hombres al permitir que esto ocurra.

Lo principal que un papá debe hacer es

• Mantener la calma y ser el apoyo espiritual de su pareja

• Hacerse útil y estar atento a sus necesidades ver que se sienta cómoda

• Recordarle los consejos que le dieron en las clases, como debe respirar, etc.

• Paciencia en buenas dosis es imprescindible para papá en este momento.

• Estar informado de las cosas que se pueden presentar en un parto y las  alternativas que tienen enun asituación dada, es muy importante  para poder defender las opciones que quieran seguir si hay algún cambio o complicación.

Para cada hombre sin embargo, la experiencia de ayudar a su pareja en el proceso del embarazo y el parto es muy distinta. Hay hombres que disfrutan  y aprovechan las clases al máximo pero para otros la cosa es muy diferente, no todos tienen la misma fortaleza emocional pero hay soluciones para todos los casos.  

Tengo un amigo que fué con su esposa a una de estas clases. Las luces del salón se apagaron cuando pusieron un video de un parto. Cuando se encendieron de nuevo, mi amigo estaba desmayado en el piso.  El no podia ver sangre pues perdía el conocimiento.  De manera que mientras no exhibieran nada gráfico el podia tomar las clases para aprender como ayudar a su esposa. A la hora del parto estuvo con ella todo el tiempo hasta la hora en que la llevaron a sala de partos y entró cuando ya habían limpiado el bebé. Pero, a pesar de su impedimento al ver sangre,  de una forma o de otra ayudó y estuvo participando activamente en lo que más pudo en el proceso del embarazo y el parto. Esa felicidad no se la impidió nada y todavía hoy se acuerda de uno de los momentos meas felices de su vida.

 

 

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